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La fiesta de las luces estimula la creatividad de los pasteleros israelíes

AFP

Jerusalén (AFP) -

Los judíos celebran la Fiesta de las Luminarias, o Janucá, una semana durante la cual las familias se reúnen para prender velas y degustar "sufganiyot", unos buñuelos parecidos a los dónuts que los pasteleros intentan adaptar a los gustos actuales compitiendo entre sí en creatividad. 

Los judíos celebran hasta el lunes uno de los momentos importantes del calendario hebreo, que asocia para muchos la devoción y el placer de comer.

La fiesta conmemora una de las grandes victorias de la historia judía cuando en el siglo II antes de nuestra era, después de haber vencido a los seléucidas que gobernaban la Tierra Santa, un pequeño grupo de judíos alrededor de Judas Macabeo retomó y restauró el Templo profanado de Jerusalén.

Cuando encendieron el candelabro de siete brazos (la Menorá) del Templo, encontraron un pequeño frasco de aceite santificado, que debía haber durado un solo día, pero que aguantó ocho, lo bastante para preparar un nuevo aceite según el rito.

En memoria de este "milagro", cada noche se suele encender solemnemente una de las llamas de un candelabro de ocho brazos, presente en la mayoría de los hogares israelíes, y se comen alimentos fritos en el aceite, como la "sufganiya" ("sufganiyot" en plural), una pasta frita con aceite rellena de mermelada de fresas o de chocolate para untar, y cubierta de azúcar glas.

La tradición de los "sufganiyot" está reflejada en escritos desde la Edad Media, pero sería muy anterior.

A finales de año, los buñuelos, parecidos a los dónuts estadounidenses o a las berlinesas alemanas y que se venden por entre 5 y 12 shekels (entre 0,80 y 2,85 euros), inundan las pastelerías y las estanterías de los supermercados.

Los periódicos seleccionan a los mejores "sufganiyot", los más bonitos, los menos calóricos o los más originales.

- 50 recetas diferentes -

En Kadosh, pastelería del centro de Jerusalén donde la clientela se agolpa desde por la mañana del primer día de la fiesta, hay 25 sabores diferentes.

Yitzhak Kadosh, de 46 años, el jefe actual e hijo del fundador del establecimiento, asegura que cuenta con un "secreto", que se niega a compartir.

"Utilizamos los mejores productos y además tenemos un secreto para que nuestros buñuelos sean más aceitosos", confiesa.

Kadosh celebró 50 años en 2017 proponiendo 50 recetas diferentes.

Entre los más originales: los "sufganiyot" rellenos de crema de grosellas, los de caramelo salado o los de pistacho y crema pastelera.

Yitzhak Kadosh, que estudió en París y en Viena, afirma que vende entre 2.000 y 3.000 buñuelos al día. Los precios de sus creaciones varían de 7 shekels para el clásico de mermelada de fresa hasta 16 shekels para los más sofisticados.

"Franck Delights", un pastelero llegado de Francia hace 22 años, propone menos de 10 buñuelos diferentes, pero saca provecho de ser francés.

"Ofrecemos buñuelos ligeros que permiten comer varios [de ellos], pasteles auténticos con el toque francés que aprecian los israelíes", dice Samantha Assuli, directora de las tiendas y esposa del chef, Franck.

Frambuesa, mango, limón, avellana, almendra, crema de vainilla, mermelada de leche, etc. Las pastelerías recurren a la imaginación. Algunas tienen hasta buñuelos veganos (sin huevo ni leche), e incluso "sufganiyot" salados de queso o de carne.

Según la Asociación de Industriales, durante esta fiesta se venderán alrededor de 20 millones de estos dulces en Israel.

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