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En Argelia, la memoria de los monjes mártires sigue presente en Tibhirine

AFP

Tibehirine (Argelia) (AFP) -

Ya no quedan monjes en el monasterio argelino de Tibhirine, donde siete de ellos fueron asesinados durante la guerra civil. Sin embargo, una pequeña comunidad mantiene el recuerdo y el mensaje de fraternidad de los siete mártires que serán beatificados el sábado.

La antigua granja del siglo XIX está ubicada en una vertiente del pequeño Atlas, lugar que eligieron los cistercienses para instalar Nuestra Señora del Atlas en 1938.

En el claustro, albas blancas colgadas de una percha convocan inevitablemente el recuerdo de los siete monjes, secuestrados la noche del 26 de marzo de 1996 y de los cuales solo se hallaron las cabezas dos meses después.

Tibhirine "es un lugar marcado por el asesinato de los monjes", analiza el hermano Bruno, sacerdote de 50 años de la Comunidad del Chemin Neuf (CCN), a quien la Iglesia de Argelia confió el monasterio en 2016.

Al final de una vieja escalera, un pasillo distribuye las pequeñas habitaciones donde los monjes fueron sacados de su sueño por una veintena de hombres armados para llevárselos.

Bloqueando el pasillo está la puerta delante de la cual se mantuvo Mohammed, guardián -musulmán- del monasterio, ocultando al comando el acceso a las otras habitaciones donde dormían otros religiosos y visitantes.

Los siete monjes descansan en el cementerio del monasterio, bajo pequeños túmulos de tierra, rodeados de flores.

Las siete estelas de mármol blanco llevan cada una sus nombres: Christian, Luc, Christophe, Paul, Célestin, Michel, Bruno. Y una fecha: 21 de mayo de 1996, la del anuncio de su asesinato hecho por el Grupo Islámico Armado (GIA), en condiciones aún rodeadas de misterio.

"No se conoce la fecha exacta de sus muertes, ni el lugar, ni quién" les mató, recuerda el hermano Bruno.

- "Mensaje" -

De 1998 a 2001, los trapenses intentaron reinstalarse en Tibhirine. Pero, obligados por las autoridades argelinas a dormir en Argel y a hacer el trayecto diario sin escolta, acabaron renunciando.

Nuestra Señora del Atlas se encuentra ahora en Marruecos. El hermano Jean-Pierre, uno de los dos monjes supervivientes, sigue viviendo allí. El otro, el hermano Amédée, murió en 2008.

Un cura, Jean-Marie Lassausse, se ocupó de Tibhirine hasta 2016 y la llegada de la CCN, una comunidad católica que mezcla a religiosos y laicos.

El hermano Bruno, el hermano Yves, la hermana Félicité y el padre Eugène Lehembre cuidan ahora el terreno, sus edificios, el jardín y sus miles de árboles frutales. Y el recuerdo de los monjes mártires.

"Me sentí pequeño al llegar aquí" pues "pasó algo muy fuerte", explica el padre Eugène Lehembre, sacerdote de 67 años, responsable del monasterio.

"Tengo la impresión que algo continúa", añade, es "un mensaje muy bonito que nos dejaron los monjes: un mensaje de solidaridad entre argelinos y franceses, entre cristianos y musulmanes".

Los monjes, solidarios con una población argelina sin escapatoria -unas 200.000 personas, entre ellas muchos civiles, murieron durante la década de guerra civil (1992-2002)- se negaron a partir a pesar de la violencia que se acercaba.

La noche de Navidad de 1993, un grupo islamista ya había entrado al monasterio.

El hermano Christian, el prior, les había instado a irse, pero poco después escribió un "testamento" en el que veía su muerte cercana, rechazando que se atribuyera al islam y perdonando por adelantado a su asesino.

- "Vínculo de paz" -

"No sabría desear una muerte así", escribió. "No veo, en efecto, cómo podría alegrarme que este pueblo [argelino] que amo sea acusado indistintamente de mi asesinato".

El hermano Christian, que denunciaba en su testamento "las caricaturas del islam impulsadas por cierto islamismo", cofundó en el monasterio el grupo "Ribat al Salam" (el vínculo de la paz), lugar de intercambio espiritual entre cristianos y musulmanes sufíes.

"Intentamos impregnarnos de la memoria de los monjes, de sus escritos y de sus vivencias", explica el hermano Bruno.

Tibhirine es un "puente entre Argelia y Francia" y "un testimonio de reconciliación" entre los dos países, "pero también entre cristianos y musulmanes, entre los cuales hay mucha incomprensión".

"Creo que se necesitan puentes, que es necesario hablarse, convivir, reconocer la diferencia del otro y aceptarla", dice el padre Eugène Lehembre.

Cada fin de semana, unas 200 personas, en su mayoría argelinos musulmanes, como lo atestigua el libro de oro, visitan el lugar, del que nadie había oído hablar antes de la tragedia.

Para el padre Eugène Lehembre, la muerte de los monjes "produce ya frutos a través de la resonancia de Tibhirine".

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